Los Bestiarios y Criaturas Mágicas: Ahuizotl

AHUIZOTL

El conocido Ahuízotl es el monstruo temerario de las aguas… su nombre significa “espina de río”, también se le traduce como perro de agua o nutria. Por su apariencia física, se lo emparentaba con las Nutrias, más por su gran rareza, fue mitificado en tantos hábitos. El Ahuízotl es una criatura que mora en las profundidades de los manantiales de México. Su cuerpo es descrito a semejanza de un simio con hábitos de anfibios, tamaño de perro, cuerpo negro y liso… capaz de ser impermeable y de erizarlo hasta ser filosas púas. Este animal tiene una cola que terminaba en una ‘mano’ similar a la de una persona, con que tomaba abalanzaba cosas.

El ataque del Ahuízotl estaba al servicio de las divinidades de la lluvia ya que era uno de los hijos de Tláloc. Y pues ante una victima… se suponía que los Dioses habían elegido un almas para el paraíso. Los cuerpos de los infortunados que sólo podían ser tocados por sacerdotes debido al interés de los Dioses por sus almas, siempre aparecían a los pocos días del ahogamiento y a todos ellos, la bestia les había arrancado los ojos, las uñas y los dientes -lo que era su parte preferida a la hora de devorar.-

Su método de ataque consistía en hacer gritos similares a los de un bebé para atraer a su presa hacia el borde del lago de Texcoco. A veces provocaba remolinos que expulsaban fuera del agua a peces y ranas.

Al Ahuizotl debía ofrecérsele parte de la pesca del día para evitar que hundiera la embarcación donde viajaban los pescadores o cazadores.

En el libro 11 del Códice Florentino se le describe de la siguiente forma:
“Similar al teui, el pequeño perro teui; pequeño y suave, brillante. Tiene diminutas orejas puntiagudas como las de un can pequeño. Es negro como el hule, resbaloso, de piel suave y cola larga. Y esta cola está proveída de una mano al final; igual a la mano de un hombre. Y sus manos son como las del mapache o las del mono. Vive en cavernas submarinas, en profundidades acuosas. Y si alguien llega a la entrada o está en el agua con él, el monstruo lo jala hacia las profundidades… Una vez que el cuerpo ha sido recuperado, no tiene ojos, dientes y uñas; todas han sido arrebatadas de él. Pero su cuerpo está intacto, su piel sin lastimar. Su cuerpo sale todo mojado, suave, como si se le hubiese golpeado con una piedra o tuviera pequeños golpes… Cuando al Ahuizotl se molesta por no atrapar a nadie, no ahogar a ninguno de los comunes, entonces llora como un niño. Y quien oye esto piensa que es un bebé, tal vez abandonado. Ahí cae en las manos del Ahuizotl, el cual lo ahoga.”

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